Hola

Hola 👋 Me llamo Dayenu Pavez. Crecí junto al mar y la naturaleza que siempre me acompañó, en un hogar donde el amor y la contención no siempre estaban presentes.  Aproximadamente desde los seis años, comencé

a recordar algunas de mis vidas pasadas. Una de esas memorias despertó en mí una sensación de culpa intensa, y al mismo tiempo, la necesidad de ayudar y sanar a los demás.

Así comenzó mi camino de vida: buscaba sanar a otros, olvidándome de quién era yo. Vivía, de cierto modo, como una continuación de esos recuerdos, cargando culpas, intereses y responsabilidades que no me pertenecían por completo.

Cuando miraba a mi alrededor, me sentía abandonada por la Fuente y mis guías; sabía que podían ayudarme, pero no lo hacían.

A pesar de tener esta percepción espiritual algo más despierta, “no me sentía en la luz”, no sentía a mis guías presentes con tanta intensidad que deseaba, porque “me dejaban vivir”; sabía que podían ayudarme más pero no lo hacían, y eso resultaba difícil de aceptar.

Entendía que estas experiencias eran parte de mi camino, pero experimentarlas fue mucho más difícil de lo que imaginaba. No es lo mismo prepararte para algo que vivirlo en carne propia.

Y no creas que por tener esta sensibilidad, trabajar con la energía y tener una conexión espiritual algo más intensa, yo era todo amor. Lo era con los demás: quería ser buena, veía la luz en otros, pero no veía mi propia luz. Me abandonaba a mí misma, me ponía de último lugar, no ponía límites, me lastimaba y, aunque no quería reconocerlo, me despreciaba. La culpa marcó gran parte de mi vida: sufrimiento, baja autoestima y falta de amor propio… Alguien que se culpa mucho, lo que menos hace es quererse.

Mi quiebre más profundo llegó con la maternidad, pues caí en una depresión profunda. Cuando mi hija tenía menos de tres meses, viví uno de los momentos más decisivos de mi vida. Por unos segundos —aunque en realidad fueron varias horas— me fui de mi cuerpo. Cuando volví y la vi llorar desesperadamente, entendí algo con absoluta claridad: Era hora de dejar de llorar por lo que no fue. Era hora de aceptar la realidad en la que estaba para poder avanzar, dejar de evadirla y comenzar a edificar algo nuevo. Lo primero que hice fue reconectarme con mi cuerpo y mi vida. Aceptar la realidad implicaba estar presente, sentir, mirar con honestidad y asumir mi poder para transformar lo que podía. Ver la vida tal como era fue duro, pero fue el punto de partida para reconstruirme.

Aprendí que aceptar la realidad no es resignarse, sino estar presente, mirar con honestidad y comenzar a edificar algo nuevo desde el lugar en el que realmente estás. De esa caída aprendí a perdonarme y mirarme con compasión, a ser más fuerte en mi vulnerabilidad, a amar profundamente y a ser flexible con la vida.  

No fue perfecto: hubo retrocesos, rupturas y dudas, pero así son los procesos reales: te caes, te levantas y sigues caminando porque volver a lo mismo, deja de ser una opción.

Al crecer, primero me enfoqué en la sanación energética por placer, luego en la salud convencional pensando que ese era el camino correcto para ayudar, dadas las limitancias en las que creía encontrarme. Sin embargo, mientras profundizaba en mi propio desarrollo personal, en mi sanación emocional, comprendí que la sanación real es integral: cuerpo, mente, emociones y energía conectados. Cuando comprendí eso, un mundo de nuevas posibilidades se abrió. Las piezas del puzzle se unieron y todo tuvo sentido. Comprendí por qué muchas personas que buscan sanar no lo logran, porque nunca integran su sistema completo. Se enfocan en solo una área olvidando el resto, y si bien enfocarse en solo uno en ciertos momentos me parece lo adecuado, cuando esa es la tendencia de tu vida y olvidas lo demás, todas las otras áreas quedan descuidadas.

Por años gesté "Conecta Alma", hasta que finalmente vió la luz. En este espacio te acompaño a reconectar con tu ser auténtico, a escuchar ese tenue llamado interior que te dice que mereces algo mejor, que necesitas algo más, aunque todavía no sepas exactamente qué es.

Te comparto desde mi experiencia de vidas y de mis propias sanaciones, lo que me ayudó a reconectar conmigo cuando mi alma estaba perdida, sumergida en el dolor más profundo, y lo que sigo utilizando hoy para sostenerme, quererme más y aprender a vivir como humana. 

Aquí encontrarás cursos, libros, artículos y conversaciones pensadas para acompañarte en tu propio camino de transformación. Todo está disponible para explorar en mis artículos, redes sociales y blog.

Solo Conecta… Alma. Vuelve a conectarte con la gran red de luz universal de la que todos formamos parte.

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